17 de diciembre de 2010

crónicas de e-narnia

desde que no la véis
diminuta duerme con un muñeco
sin manos
destinado a robarle su olor
para dárselo a los pobres.
concretamente al pobre
individuo diminuto
que por una suerte de justicia poética
es pequeño en el tiempo pero gigante en el espacio
y tiene una hernia en el ombligo.

2 comentarios:

Ya es tarde dijo...

No te vemos, pero te intuímos. Al menos yo.. desde primigenia

Leandro Von Aschenbach dijo...

Excelente. Tus poemas son hermosos, me gustaron mucho. Me quedo leyendo.